domingo, 18 de diciembre de 2016

Aferrarse a algo o a alguien, es abrazar a un cadaver

Que agustito estoy contigo, aquí en mi zona de cofort

Aferrarse a algo o a alguien es abrazar un cadaver
Ayer me amabas y hoy estás lleno de ira. Me aferro al ayer y te digo: “Tienes que amarme porque ayer me dijiste que me amarías por siempre”. El amor no se puede forzar, porque al hacerlo sólo creamos miseria y dolor. No te aferres al pasado, porque solamente crearás un infierno. Aferrarse es un infierno, mientras que la consciencia del desapego está siempre en el cielo. Una noche, una mujer le dice a su esposo: “Ya no me amas igual que antes, ya no me besas… ya no me abrazas… ¿Recuerdas cuando me cortejabas? Me mordías… y yo te adoraba. ¿Podrías morderme una vez más?. El hombre se levantó de la cama… ¿A dónde vas? Preguntó la esposa. “Al baño, a buscar mi dentadura postiza”. ¿Por qué siempre queremos permanecer iguales? ¿Por qué deseamos estar muertos? Porque sólo algo que está muerto es permanente. Las olas del mar vienen y van, esa es la razón por la que el mar está vivo. Si las olas se detuvieran, todo el océano moriría. Todo vive a través del cambio y cambiar significa moverse hacia la polaridad. El movernos de un extremo a otro nos permite seguir vivos